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¿Qué es el emprendimiento territorial?

Autor: Alain Jordà — Experto en desa­rro­llo eco­nó­mico local, orien­tado a ciu­da­des y terri­to­rios de Lati­noa­mé­rica y Europa

De lo que os quiero hablar hoy es de una pieza clave en el proceso de definición del Plan de Futuro (descrito en mi artículo anterior) de cualquier ciudad o territorio subnacional. El emprendimiento territorial es un concepto novedoso que, a pesar de ser esencial para el desarrollo territorial, es muy pocas veces mencionado, menos aún descrito, en la literatura habitual sobre el tema.

¿Qué es?

Para explicarlo, podemos hacer un paralelismo con la elaboración de un plan de empresa. El plan de empresa es el trabajo que todo emprendedor debería hacer de forma previa a la puesta en marcha de su empresa. En ese trabajo, se hace un diagnóstico previo del mercado a abordar, de las capacidades propias, un análisis DAFO, se toman unas decisiones acerca del perfil de clientes a los que se orientará la empresa, los productos que se les ofrecerán, las alianzas a establecer (proveedores, distribuidores, cadena logística,….), las etapas que se prevén en el crecimiento de la empresa y en su implantación territorial, etc…

Y ese proceso de diagnóstico y de análisis de opciones de la empresa, permite que aparezcan oportunidades que no se consideraban al inicio del proceso. Oportunidades que surgen al analizar la situación del mercado (clientes, competidores, proveedores, tecnología,….) y al confrontarlas a las posibilidades propias y a las posibles alianzas. Esto es, ni más ni menos, que un proceso de innovación alrededor del modelo de negocio del que se partía; de tal manera que la propuesta final es distinta, mucho mejor argumentada, más asentada y con mayores probabilidades de éxito que la idea con la que partíamos inicialmente.

En el ámbito del desarrollo territorial, cuando hablamos de definir el Plan de Futuro para una ciudad o para cualquier otro territorio subnacional, un proceso de emprendimiento territorial es el que nos va a permitir explorar las posibilidades de desarrollo con que cuenta el territorio y que nos va a llevar a optimizar las oportunidades del territorio mediante el descubrimiento de posibilidades que no habíamos imaginado antes de iniciarse el proceso.

Este proceso parte, por supuesto, de los activos del territorio pero nos permite ir más allá de las opiniones obvias (“nosotros somos una ciudad turística” o “aquí lo que tenemos es agricultura” o tantos otros que, seguro, cada uno de vosotros puede mencionar referido a su propia región o ciudad) para descubrir que hay más posibilidades que ésas y cuál es la especialidad en la que podríamos ser líderes como territorio.

La idea clave, por lo tanto, es no conformarse con aquello que cualquier agente local o externo podría decir a partir de la realidad de cada territorio sino intentar avanzar para precisar y descubrir nuevas posibilidades que abran realmente un campo en el que nuestro territorio pueda ser excelente y, con ello, ampliar las fronteras de su área de influencia (de forma que nos permita exportar nuestros productos y servicios a una mayor área geográfica: por ejemplo, pasar de la región al país o del país al ámbito internacional).

La definición

Una vez explicado el objetivo del emprendimiento territorial, os sugiero leer (aunque está en inglés) lo que se escribe en la Guía para las Estrategias de Innovación e Investigación para la Especialización Inteligente -RIS 3- (de las Regiones) de la Comisión Europea. En ella se habla de proceso emprendedor de descubrimiento como aquel proceso por el que el territorio -es decir, su administración, su empresariado, su academia y su sociedad civil- es capaz de crear nuevas oportunidades de desarrollo mediante el debate y la colaboración entre todos ellos.

Los resultados

Para ilustrar adónde nos puede llevar un proceso como éste, os voy a enunciar cinco posibles resultados:

  1. Una ciudad en la que los hospitales colaboren con grupos de personas mayores, con los centros tecnológicos/universitarios y con las empresas para crear nuevos productos destinados a la tercera edad (ayudas a la movilidad, técnicas terapéuticas,…). Se especializa así en tecnologías para los mayores. El concepto puede aplicarse también a otros ámbitos de la ciudad: accesibilidad, inclusión de los mayores en la vida activa de la ciudad (educación, cultura,…), etc.
  2. Un territorio con particularidades geológicas muy específicas decide que academia y empresas desarrollen, valiéndose de esas características de su territorio, técnicas de experimentación aplicadas a las industrias petrolera, minera, sismografía,… y se convierte en un auténtico laboratorio natural internacional para estas industrias. En paralelo, esto le permite desarrollar también una línea de turismo “geológico”.
  3. En otra ciudad, los centros de conocimiento y las empresas colaboran con las asociaciones deportivas para desarrollar productos específicos para deportistas (dietética, ropa técnica, nuevas técnicas de entrenamiento,…). Esta idea puede ampliarse también difundiendo la práctica deportiva entre la población, construyendo áreas de ocio deportivo en los barrios de la ciudad, etc.
  4. Una región agrícola decide apostar por la excelencia en un producto determinado de su cesta de productos para convertirse en la referencia nacional de ese producto. En ello se implicarán los agricultores y también las escuelas, los centros universitarios y las organizaciones civiles. Se mejorará la calidad, se incrementará la producción (para abastecer mayores mercados), se podrá generar una industria de productos derivados y las mayores oportunidades que generará toda esta actividad contribuirán a la reducción de la pobreza y de la violencia en ese territorio.
  5. Un territorio industrial con diversidad de sectores, decidió que iba a especializarse en el diseño e innovación en sistemas industriales al sumar las colaboraciones de centros técnicos en automatización con centros de diseño y con las múltiples empresas interesadas en modernizar su diseño productivo. Con ello, el territorio puede a) responder a las necesidades de su tejido industrial de cualquier sector -automoción, alimentación, química,…- a la vez que b) se convertirá en territorio de referencia internacional en ese área de conocimiento lo cual le generará una actividad económica adicional.

Podríamos añadir más ejemplos en los campos ambiental, de la movilidad urbana, de las industrias creativas, del patrimonio histórico-artístico y de tantos más que nos permitirían desarrollar proyectos que dotarían de una personalidad única e identificativa al territorio que los adoptara. Una personalidad que proyectará a cada territorio hacia el exterior generando nuevas actividades económicas que potenciarán la riqueza del territorio y, por ende, la calidad de vida de su población.

Lo importante de todos estos casos es que: 1) no son posibles de imaginar sin antes llevar a cabo un proceso de emprendimiento territorial, 2) crean una auténtica diferenciación del territorio que le permite situarse en la excelencia en el ámbito que ha definido y 3) requieren, para ser llevados a la práctica, de la colaboración entre los agentes locales.

En realidad, si no es por la colaboración entre los actores locales, esos proyectos no solo no serían posibles sino que ni tan siquiera podrían llegar a ser enunciados. El emprendimiento territorial nos aporta, pues, la generación de nuevas líneas de actividad económica, basadas en los recursos propios del territorio, y lo hace gracias a la innovación territorial que se produce mediante la colaboración entre los actores locales.

Y ¿cómo lo conseguimos?

La forma de hacerlo es poniendo en juego la inteligencia territorial. Es decir, el hecho de que el territorio va a encontrar mejores respuestas si piensa conjuntamente que las que puedan aportar sus actores o cualquier experto, ya sea local o del exterior, por separado.

Esa inteligencia territorial se genera cuando hacemos trabajar a los actores del territorio -de los ámbitos del conocimiento y la empresa, así como los de otros actores relevantes de la sociedad civil y, por supuesto, de la administración pública- alrededor de este objetivo mediante el diálogo, el debate y la innovación. Por supuesto, se necesita un método para ello, basado en sesiones de taller que generen la innovación de la que hablamos y que generen, a la vez, el consenso de todos alrededor de las mismas propuestas.

Conclusión

El proceso de emprendimiento territorial abre nuevas oportunidades no exploradas al territorio para permitirle alcanzar la excelencia en un ámbito determinado, superar las fronteras actuales de su área de influencia y aumentar las oportunidades para sus pobladores.

Este proceso tiene la virtud de hacer aflorar la inteligencia territorial, única manera de generar la innovación territorial que el territorio necesita para dar un salto hacia adelante.

Este proceso es el núcleo de la elaboración del Plan de Futuro del territorio y, por lo tanto, aporta las líneas básicas a seguir para la definición de cualquier Plan Estratégico territorial.

(Para la relación entre Plan de Futuro y Plan Estratégico, podéis ver mi artículo sobre las Etapas para un Desarrollo Territorial eficaz)

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