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Empleo y autoempleo en tierras de Fausto. Valor y precio en un mundo de idiotes[*] (I)

Autor: Luis Lupiañez — Técnico del Área de Empresas de Inguralde

Hace ya algún tiempo cayó en mis manos el libro “Acabemos con el paro[i]”. Tan sugerente título en estos momentos en los que el paro se percibe como el primer problema de país [ii], me obligó a una inmediata y apasionada lectura en la búsqueda de soluciones para este acuciante problema.

Tras esta lectura, y como no podía ser de otra forma, me resultó difícil no compartir la argumentación de un brillante economista como es su autor, e inevitablemente, en la medida que este te conduce dentro de la ortodoxia de un determinado modelo económico, compartir gran parte de sus conclusiones.

Pero la edad, que no sé si la experiencia, va haciendo que uno tenga tiempo para relativizar los impulsos fruto de las pasiones y en este caso recordé un frase de una lectura de una ya lejana adolescencia, “el hombre será libre cuando se libere de su pasiones [iii], así que, dejé reposar esta lectura y una vez pasado el carnaval, fiesta que representa  el zenit de las pasiones y el reinado de Don Carnal, y ya, bajo el imperio de Doña Cuaresma y su incondicional Don Ayuno, he decidido poner en perspectiva estas conclusiones con las de otro ilustre economista, Yanis Varoufakis a través de su libro Economía sin corbata [iv], al que a priori, se le supone en una posición ideológica radicalmente opuesta a la del primero.

Economías con mercado y economías de mercado.

Antes entrar a valora las ideas e cada uno de ellos, resulta interesante fijar los paradigmas económicos en los que cada uno de ellos desarrolla sus reflexiones.

Varoufakis apuesta por un marco económico de referencia con rostro humano, donde las personas sean el centro y objeto de la misma,  e inicia su reflexión con una rotunda afirmación “Los mercados no son la economía”, los mercados dice, existen desde que se produce un intercambio, pero la economía necesita de la aparición de la producción, esto le lleva a distinguir entre “sociedades con mercados o sociedades de mercado”.

Esto se convertirá a la postre, en uno de los pilares de su construcción teórica y aludiendo al origen etimológico del término economía, Oikos (la casa) nomia (gestionar), afirma que en los orígenes de la economía, el objetivo era la satisfacción de las necesidades de la unidad familiar o del grupo social al que se pertenecía, de forma que en las sociedades con mercado, el valor de un bien es calificado como experiencial, y estos se valoran en la medida que resultan satisfactorios para quien lo recibe o su entorno.

Sin embargo, en las segundas el valor de cambio por encima del experiencial, se convierte en el eje de todo el modelo, así, el mercado además de ser eficiente en la fijación de precios, arrebata a la persona o al grupo en la fijación del valor de la mercancía, este importante salto cualitativo, lleva a Vaoufakis a afirmar que la primacía del valor de cambio produjo tanta riqueza como infelicidad.

Daniel la Calle coincide con la primera parte de este último argumento y afirma que son las democracias liberales a lo largo de los últimos 100 años de historia con economías abiertas y capitalistas, las que han conseguido una mayor prosperidad, menor pobreza y mayor igualdad, en contraposición con las “buenas intenciones” de otros modelos que propugnan una mayor intervención pública en la economía.

Utiliza entre otras, dos citas que muestran muy claramente su opinión al respecto de estos modelos, la primera de Thomas Sowel [v]El socialismo tiene un historial tan brutal de fracasos que solo un intelectual puede ignorarlo” y la segunda de Ronald Reagan cuando afirma que en economía, las palabras más peligrosas son, “Hola soy el gobierno, te vengo a ayudar”.

Defiende que no hay posibilidad de sistema redistributivo si no  hay creación de riqueza, y es el mercado quien mejor realiza estas dos funciones, que no tiene porque implicar igualdad como fin último, puesto que con este  único objetivo no se consigue más que mediocridad, “Nadie puede hacerse rico sin enriquecer a otros” Andrew Carnegie [vi].

Para este autor, los errores de planificación empresarial se solucionan desde la competencia, cerrando empresas ineficientes y creando mejores productos con menos costes y no desde la intervención pública, subvencionando a sectores ineficientes, o estableciendo las necesidades de producción desde un comité de burócratas, como en el caso de Venezuela en el que más del 90% de las más de 1000 empresas nacionalizadas han quebrado.

Basado en este último ejemplo y su modelo económico, afirma con rotundidad que “el totalitarismo no busca controlar los medios de producción para reducir la pobreza, sino para impedir la iniciativa privada” y que “la política de la subvención crea pobres que convierte inicialmente en clientes y subsidiariamente en votantes”.

Desde su punto de vista, confundir la protección con una intervención paternalista, no protege sino destruye empleo y apunta que la UE que supone solo un 5% de la población mundial y un 25 % de su PIB y sin embargo casi un 50% del gasto social del mundo.

Apuntala este argumento, al señalar que la UE gastó un 5% de su PIB en planes de estímulo en el periodo 2008-2010, y el desempleo se incrementó en más de dos puntos y medio, siendo especialmente intensa en los países del sur de Europa y que en contraposición, el Reino Unido entre 2011-2015 con el gobierno conservador de David Cameron, de políticas económicas de un carácter menos intervencionistas, se ha creado más empleo que el resto de la UE junta.

Solo los necios confunden valor y precio [vii]

Varoufakis, con respecto a la relación entre valor y precio utiliza una acertada cita de Oscar Wilde “la persona cínica es aquella que lo sabe todo sobe precios y nada sobre valores”, para apoyar su apuesta por el valor del intangible sobre el de la comercialización, o lo que es lo mismo las sociedades con mercados sobre las sociedades de mercado.

De una forma muy didáctica, Varoufakis establece un paralelismo entre estos dos tipos de sociedades y los protagonistas de dos conocidos relatos.  Así, afirma que el Señor  Scrooge [viii] vive en una sociedad con mercados  y Fausto [ix] en una sociedad de mercado.

El Sr Scrooge que es un comerciante que actúa en su mercado y del que Varofakis llega a defender su coherencia, cuando dice que su austeridad es para él una forma de vida, en contraposición con los actuales defensores de la austeridad, que tras predicarla de una forma apasionada, posteriormente reinciden en las inyecciones de liquidez para la construcción de nuevas fábricas para inundar el mundo con artilugios maravillosos y objetos brillantes [x].

Afirmación muy en línea con la del ya expresidente de Uruguay, Pepe Mújica, cuando para criticar el actual modelo económico afirmaba que “nos dedicamos a fabricar pavadas y las llamamos innovación” [xi], o cuando Rob Long en defensa de Scrooge [xii] afirma “Qué son las navidades sino una época de pagar facturas sin tener dinero”.

De la Calle en este punto y en coherencia con su defensa del actual modelo económico, reconoce y alaba al mercado como elemento generador de eficiencias y fijador de precio. Una especial mención merece la defensa de la figura del empresario como agente fundamental en la creación de valor. De ellos dice que no son un club de elite, sino trabajadores que además asumen riesgos, dado que la estructura empresarial del país está compuesta fundamentalmente por microempresas en más de 90% de las cuales son autónomos 53% y tienen entre 1 o 2 asalariados el 29.5%.

El infierno está donde yo estoy dice Mefistófeles [xiii], y a este entrega Fausto su alma a cambio de 20 años de felicidad. Pues bien, ¿no es esto lo que hacen los empresarios a través de la deuda? Dicho de una forma más ortodoxa, traen el valor del futuro de las mercancías, mediante inversiones que nos permitan producirlas para satisfacer a los mercados, una vez más el mercado fija precio y valor.

Pero este modelo, dice Varoufakis, necesita ganar constantemente los próximos 20 años de felicidad, lo que nos obligara a rehipotecar una y otra vez nuestra alma o lo que es lo mismo a mantener o aumentar nuestra deuda en inversiones productivas para favorecer un consumo que nos permita crecer, aunque sea para “hacer pavadas”. Remata el argumento afirmando que “la deuda es para las sociedades de mercado lo que es el Infierno para el cristianismo, algo tan necesario como desagradable”, y que este objetivo del constante crecimiento del beneficio hace que el dinero pase de ser un medio a un fin en sí mismo.

[*] http://etimologias.dechile.net/?idiota

[i] ¡Acabemos con el paro!: como poner fin a la mayor lacra social y económica de nuestro país Daniel Lacalle Fernandez , Deusto s.a. ediciones, 2015

[ii] Barómetro de diciembre de 2015 CIS – http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Indicadores/documentos_html/TresProblemas.html

[iii] Siddhartha Hermann Hesse Edhasa ISBN: 84-350-0902-5

[iv] Economía sin corbata: Conversaciones con mi hija, Yanis Varoufakis, Grupo Planeta 2015

[v] https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Sowell

[vi] https://es.wikipedia.org/wiki/Andrew_Carnegie

[vii] Antonio Machado, cita.

[viii] Cuento de Navidad – https://es.wikipedia.org/wiki/A_Christmas_Carol

[ix] Fausto (Goethe) – https://es.wikipedia.org/wiki/Fausto_%28Goethe%29

[x] Austerity? What austerity? In defence of Ebenezer Scrooge – http://yanisvaroufakis.eu/2010/12/21/austerity-what-austerity-in-defence-of-ebenezer-scrooge/

[xi] Salvados: Entrevista a José Mujica. Presidente de Uruguay – https://www.youtube.com/watch?v=ZlE-9ohXgDI

[xii] En defensa del señor Scrooge –http://www.expansion.com/sociedad/2015/12/23/567afbc5ca47411c688b45b5.html

[xiii] https://es.wikipedia.org/wiki/Mefist%C3%B3feles

 

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