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030-01-2017Enpresa / Empresa

Observatorio de la Transmisión empresarial en Barakaldo (II)

>Las empresas de nueva creación

Con respecto a las empresas de nueva creación, lo cierto es que este trabajo de campo no deparó sorpresas con respecto a lo manifestado en la encuesta previa en lo que hace referencia al perfil de las personas emprendedoras y las motivaciones para la puesta en marcha de su proyecto. Sin embargo, si resultaron reveladoras las motivaciones para asumir un negocio que ya esta en marcha.

La evidencia empírica nos muestra que las personas con iniciativas emprendedoras no suelen ser muy proclives a participar de estos procesos de transmisión empresarial y habitualmente no contemplan ningún escenario intermedio y de continuidad entre las empresas que actualmente están funcionando en mercados que pueden ser similares al suyo y su proyecto empresarial.

En un primer acercamiento a este fenómeno, podríamos suponer que una de las causas de la falta de interés de las personas emprendedoras hacia las empresas en proceso de transmisión es el “abismo generacional y el carácter innovador” de sus proyectos empresariales que distan mucho cultural y tecnológicamente de aquellas empresas que se transmiten.

Pues bien, a la vista de los datos apuntados en el apartado cuantitativo, las actividades en las que se ha dado el emprendimiento en los últimos años son muy similares a las de las empresas potencialmente transmisibles y la media de edad del grupo principal supera los 35 años, que sumados a los mayores de 30 supera el 80% del colectivo, mientras que los menores representan un porcentaje sensiblemente inferior. Parece entonces que el anterior argumento, no viene corroborado por la evidencia empírica.

Esta actitud hace que las nuevas iniciativas empresariales no se beneficien de dos de las principales ventajas que un negocio en funcionamiento puede aportar a un nuevo proyecto empresarial. En primer lugar, los Clientes, que son generalmente el mayor de los problemas para un proyecto emprendedor que aparece como un nuevo jugador en el mercado, y en segundo lugar, la Caja puesto que más allá de la posibilidad de la articulación de un instrumento financiero que cubra las necesidades de tesorería establecidas en el plan de negocio, lo que realmente garantiza un flujo financieramente solvente es la actividad comercial habitual con nuestros clientes.

La opinión de los expertos

Tal y como indicábamos al principio de este documento, tras las entrevistas a las personas responsables de las empresas y las iniciativas emprendedoras, realizamos una ronda con especialistas del sector con el objetivo de contrastar los datos y las conclusiones obtenidas.

En primer lugar hay un consenso mayoritario con respecto a que la difusión y la concienciación de los dos colectivos ha de ser el objetivo fundamental de estos programas, en esta fase de los mismos. Esta cuestión enlaza directamente con el mayoritario desconocimiento manifestado por todos los entrevistados en nuestro estudio, y viene refrendado por los datos aportados desde Ikusmer, en los que se refleja que en el conjunto de la comunidad un 15,7% de los comercios se han cogido en régimen de traspaso. Esta cifra es similar a la del TH de Bizkaia 16.3% y que es sustancialmente superior en la comarca de la margen izquierda 19.4%, a pesar de que una gran parte de estos no han sido usuarios de los servicios de transmisión.

Pero mas allá de la necesaria actitud de mejora continua en los servicios prestados por las administraciones publicas, es necesario plantearse si todos aquellos traspasos que se producen en nuestro ámbito, son realmente calificables como transmisiones empresariales.

Esta distinción va más allá de una distinción puramente semántica, y en opinión de los consultados si hay cuando menos un factor que se convierte en necesario para calificarlo como trasmisión, es el de la transmisión del saber hacer.

La necesidad de la transmisión de este conocimiento entre las empresas que transmiten ya se apuntaba como muy importante en el punto anterior, pero no era valorado de igual manera por las personas con iniciativas empresariales, lo que puede ser una de las causas de falta de encuentro entre ambos y en la que quizás debería incidirse en los mensajes a la hora de realizar campañas de difusión.

Esta reflexión da lugar a otra pregunta que nos parece importante, como es si realmente todos los negocios son calificables como transmisibles. Enlazándolo con el punto anterior, e independientemente de factores exógenos fundamentales, como pueden ser la existencia de un mercado estable o en crecimiento, la existencia del saber hacer como elemento competitivo en todos o alguno de los apartados de la cadena de valor, puede ser una característica que defina que la empresa puede afrontar un proceso de transmisión con garantías de futuro para la persona que decide dar continuidad al mismo.

En este sentido, surgió también de forma reiterada en estas reuniones la inquietud alrededor del carácter sectorial de la trasmisión de éxito. Aquí las tendencias de mercado se configuran como un elemento fundamental, y por tanto aquellos sectores que cubren necesidades básicas a través de producto de compra frecuente son más proclives a participar de este proceso. Por el contrario aquellos sectores maduros de compra menos frecuente y en los que los hábitos de compra están siendo sustituidos por nuevos canales de comercialización tienen menos posibilidades de culminar este proceso con éxito, sin perjuicio de que la reformulación de su propuesta comercial pueda garantizarle un nicho en su mercado.

Otro elemento importante que aparece es la edad para iniciar el proceso, así, en las entrevistas con las empresas ya apuntábamos que la edad ideal era “un par de años antes” de la jubilación, entre el grupo de las personas expertas existe un cierta división en cuanto a mantener los 55 como inicio de un proceso de concienciación y planificación de este proceso o reducirlo a no mas de los cinco años antes del momento de la jubilación.

La distinción fundamental se basaría en la complejidad del negocio y el sector en el que se encuentra encuadrado y un aspecto de carácter endógeno, como es el caso de las empresas familiares que necesitan un periodo mas largo.

Con respecto a la falta de encuentro entre personas emprendedoras y empresas cedentes, se plantean varias cuestiones que resulta interesante recoger. La primera es el hecho de la pérdida de prestigio social del comerciante, y esto lleva a que el sector se haya convertido en refugio y alternativa a lo largo de la crisis. En palabras de una de las personas entrevistadas “da la sensación de que en esto del comercio se puede meter cualquiera”, lo que explicaría en parte, la infravaloración de las personas emprendedoras del saber hacer que las empresas les transmitirían y la alta rotación de negocios que abren y cierran en un corto espacio de tiempo. De esta forma la recuperación de la figura del comerciante y la formación previa de las personas emprendedoras aparecen también como dos cuestiones a abordar.

Con respecto a un aspecto clásico de la competitividad de los comercios, la situación, existe una coincidencia general en que son los centros de las ciudades o aquellos núcleos dentro de la misma en los que la población sienta una alto nivel de identificación con su entorno, donde las transmisiones son mas habituales, percepción que en nuestro caso confirma los datos obtenidos para el caso de Barakaldo.

Existe también entre las personas entrevistadas un alto consenso con respecto a los diferentes roles a jugar por parte de las diferentes instituciones que forman parte de la red de transmisión, donde aquellos agentes mas pegados al terreno tienen un papel fundamental en la identificación de potenciales usuarios, así como en las tareas de acompañamiento. Aquellos agentes con un carácter más institucional, se convierten en canalizadores de los recursos públicos y en prestadores de servicios técnicos al conjunto de la red en el terreno.

Esta división de roles es aplicable también a la ya citada labor de difusión donde los agentes mas cercanos a las empresas pueden realizar una labor de información prácticamente personalizada y otros agentes realizar campañas mas genéricas con un publico mas global, utilizando su posición para llegar a medios de comunicación de masas y volcando su potencia institucional en las redes sociales, que a decir de los expertos se han configurado como dos instrumentos muy efectivos en las tareas de difusión.

Por último, existe también un alto consenso con respecto a la necesidad de profesionalizar el sector a través de una formación específica, a través de cursos de cualificación profesional o dentro de la formación reglada.

En definitiva, aceptando la importancia de garantizar la transmisión de nuestros negocios, lo cierto es que todavía existen importantes áreas de mejora en la labor realizada por parte de las instituciones para ser inductores y garantes de este proceso. Desde la propia definición de los sectores y negocios en los que la intervención resulta de interés para mantener un tejido económico competitivo, la difusión y concienciación de los colectivos a través de los canales de difusión que resulten mas eficientes para cada uno de ellos, así como el establecimiento del ámbito temporal y geográfico en la que los programas de transmisión deben de ser aplicados, y los roles a jugar por cada una de las administraciones intervinientes.

Luis Lupiañez — Técnico del Área de Empresas de Inguralde.

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