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Inteligencia artificial, futuro del empleo y desarrollo local (II)

Los análisis más recientes de las tendencias por lo que respecta a la incorporación progresiva de inteligencia artificial en la economía productiva (ver bibliografía) muestran un conjunto de impactos que parecen sobrevenir de manera cada vez más acusada y que requieren respuestas que introduzcan cambios inmediatos y profundos en algunos ámbitos, si queremos evitar encontrarnos en un punto sin retorno con un potencial de conflicto social enorme.

Entre estos impactos cabe destacar:

  • Impacto sobre la cantidad de empleo. Keynes predijo en 1930 que un siglo después trabajaríamos una media de 15 horas semanales. Cabe preguntarse si esta década y media que nos falta para llegar a 2030 le puede llegar a dar la razón. Es el resultado quizás más incierto atendiendo a lo expuesto en la primera parte de este artículo. No obstante, está claro que al menos existirá un período de adaptación / transición hacia un nuevo modelo productivo en el que el desempleo puede crecer considerablemente. Y es previsible que la afectación se vaya produciendo por sectores, en función de su relación con la tecnología.
  • Impacto sobre la continuidad del empleo. La Organización Internacional del Trabajo estima que sólo el 17% de trabajadores a nivel mundial cuentan con un contrato a tiempo completo. El pilar sobre el que se asentaba la sociedad occidental que protagonizó el desarrollo económico tras la Segunda Guerra Mundial no era más que una excepción regional que la globalización se ha encargado de resquebrajar. De este modo, entre 2004 y 2013 el número de freelancers ha crecido un 50% en la UE27. La tecnología digital y móvil, cada vez más accesible a más personas y cada vez más sofisticada ha catalizado este proceso. Ayer trabajábamos en fábricas o edificios corporativos de oficinas; hoy trabajamos en espacios de coworking. Todo un cambio cultural y social todavía por asimilar.
  • Impacto sobre el perfil del empleo. El informe del Foro Económico Mundial sobre el futuro del empleo señalaba que en el año 2020 al menos el 40% de las competencias necesarias para trabajar en industrias como las relacionadas con la movilidad serán diferentes a las necesarias actualmente. Teniendo en cuenta lo sucedido en épocas de cambio tecnológico anteriores, se puede prever un acentuamiento de la polarización en el mercado de trabajo entre perfiles hipertecnológicos (quienes crean, desarrollan y controlan los datos, los algoritmos y los robots) y perfiles que primen las competencias sociales y colaborativas que difícilmente podrán ser asumidas por la inteligencia artificial (por el momento): inteligencia emocional, autoconfianza, autoestima, capacidad de relación, habilidades negociadoras, persuasión, empatía, comunicación creativa (storytelling), etc.
  • Impacto sobre la educación. Si lo anterior es cierto, las consecuencias para el sistema educativo son inmediatas: ¿cuáles serán las competencias básicas a desarrollar en el proceso educativo? ¿quién podrá acceder a cualificación necesaria para formar parte de cada perfil? ¿cuál deberá ser el modelo educativo para garantizar la igualdad de oportunidades entre todos/as? ¿cuál será el papel de la misma inteligencia artificial en nuestra educación?
  • Impacto sobre la propiedad de la tecnología. En un futuro en el que se adivina una barrera infranqueable entre quienes poseen los medios para generar grandes ganancias de productividad y los que no, una forma de combatir la desigualdad será avanzar en nuevos modelos de gobernanza corporativa que contemplen la propiedad colectiva de la tecnología. Hay quien habla de un “comunismo de lujo plenamente automatizado” (FALC en sus siglas en inglés) que nos permita participar a todos de los beneficios de una sociedad con mucho menos empleo pero que seguirá manteniendo sus necesidades de consumo.
  • Impacto sobre el sistema impositivo. Consecuencia de lo anterior es la imprescindible reforma progresiva del reparto de cargas impositivas entre el trabajo y el capital, teniendo en cuenta la aportación de cada uno de ellos a la generación de rentas. Así como medidas correctoras y compensatorias (renta básica universal, impuesto negativo sobre la renta, consideración de los ratios salariales en las empresas, etc.). La Unión Europea ya ha puesto sobre la mesa la posibilidad de gravar de manera específica a los robots, generando obviamente todo tipo de reacciones, a favor y en contra.
  • Impacto sobre los sistemas de protección social. Asimismo, el cambio drástico previsible en los volúmenes y condiciones del empleo obligan a una revisión progresiva del sistema de cotizaciones y beneficios de protección laboral y social, hoy en día pensado para unas condiciones de empleo continuo y a tiempo completo que ya son más la excepción que la regla en los nuevos sectores más influenciados por la tecnología. En Francia, por ejemplo, se ha abierto el debate sobre la necesidad de creación de un “estatuto de la persona activa” que garantice de manera universal una base mínima común de protección.
  • Impacto sobre la naturaleza del empleo. Finalmente, se prevé un impacto para nada menor en el terreno más filosófico y sociológico: si las máquinas hacen todo el trabajo, ¿qué van a hacer los humanos? Si las perspectivas de futuro son éstas, ¿cómo vamos a motivar a la juventud para formarse y salir adelante? Si el control lo tienen los robots, ¿cómo vamos a enfocar los asuntos de ciberseguridad y de privacidad?

Estar en condiciones de hacer frente a estos impactos es tarea ineludible para nuestra sociedad. La necesidad de adoptar nuevas perspectivas es tan grande que pueden llegar a paralizar la acción política, ya que existe el peligro de provocar alarma social, pánico o incluso un nuevo ludismo antitecnológico, o cuando menos desmotivación en los jóvenes o en los que se visualicen de antemano como perdedores en este proceso y entenderse como contraproducente para los intereses partidistas en el corto plazo de quienes deben tomar este tipo de decisiones.

En cualquier caso, como se decía en la introducción, es importante poder realizar una lectura en clave de desarrollo económico local ya que de lo expuesto anteriormente se derivan implicaciones interesantes para enfocar nuevos modelos de desarrollo territorial. Algunas pistas al respecto se ofrecen en la tercera y última entrega de este artículo.

Selección de referencias bibliográficas adicionales a las incluidas en los enlaces del texto:

Libros

 

Artículos y documentos

Oriol Estela – Coordinador General de la Asociación Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona.

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