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¿Por qué es necesaria una estrategia territorial? (3)

En la primera parte de este artículo hemos comprobado que no funciona la definición de un plan de gobierno territorial cuando lo construimos a partir de la suma de los planes de cada secretaría/consejería. En la segunda, hemos descubierto que, si partimos de una idea general que utilizamos como guía, las políticas sectoriales son mucho más naturales de definir y tienen coherencia alrededor de la idea inicial. Ahora corresponde avanzar en la reflexión y precisar las ventajas de un enfoque territorial frente a una suma de enfoques sectoriales.

En el artículo anterior, partíamos de una idea concreta y desarrollábamos, como derivada, una serie de políticas tendentes a conseguir esa idea. Cuando hablamos de una ciudad o de una región y queremos definir un plan de futuro para ese territorio, habrá que empezar planteándose “¿cómo queremos que sea nuestro territorio en el futuro? ¿en 10, 20 o 30 años?“. Una vez hayamos aportado una respuesta definida que esté íntimamente ligada a nuestro territorio, será mucho más fácil ir bajando, primero a las grandes prioridades y, progresivamente, hacia los detalles. Y todo esto se hará con una idea clara de adónde queremos llevar a nuestro territorio.

 

Gobernar el presente y el futuro del territorio

Me parece importante hacer aquí un inciso antes de continuar con mi exposición. Un gobierno debe gobernar tanto el presente como el futuro de su territorio. El presente, para asegurar que el territorio sigue funcionando -escuelas, hospitales, carreteras, agua corriente, recogida de residuos o alumbrado en las calles- y para atender a las emergencias que se presentan. Esta parte es la de mantener el territorio.

Y se debe gobernar también el futuro, orientar el territorio hacia una meta que permita conseguir un progreso, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y, entre otras cosas, conseguir ofrecer perspectivas de vida digna a los que hoy no las tienen. Esta parte no se hace gestionando el día a día. Esta parte solo la conseguimos gobernando el futuro: definiendo y llevando a la práctica una estrategia.

Cuando nos limitamos a gobernar el presente sin poner nuestra mirada en el largo plazo, lo que ocurre es que caemos en lo tópico: hablamos de conseguir mejor calidad de vida, mayor seguridad, proteger el medio ambiente e incrementar la riqueza del territorio. Es decir, hacemos declaraciones vacías porque no llevan aparejado un plan que permita hacerlas realidad. En realidad, como es obvio, esas proclamas son las mismas que desea todo el mundo; por lo tanto, se trata de obviedades que no aportan ningún criterio a la gobernabilidad de futuro de nuestro territorio.

En esa situación, además, cualquier iniciativa de uno u otro agente local estará condenada a unos resultados muy limitados por más que las intenciones sean buenas y los recursos, abundantes.

Otra opción que alguien podría plantear es que no tuviéramos un objetivo estratégico para el territorio sino varios objetivos sectoriales. Podrían ser, por ejemplo, mejorar el acceso a energías limpias, reducir la inseguridad y mejorar la educación y el empleo. Todos ellos objetivos deseables, desde luego. No obstante, si el planteamiento es éste, el resultado que obtengamos serán distintos departamentos municipales/regionales y sectores de la sociedad dedicados cada uno a “su” propio objetivo pero no, un territorio sumando esfuerzos hacia un objetivo común y, por lo tanto, no se generará ningún tipo de sinergia (es decir, valor añadido) entre sectores.

 

¿Qué es una estrategia?

Una estrategia es la herramienta que permite gobernar el futuro del territorio y mejorar las expectativas de sus ciudadanos. Es la herramienta que permite transformar el territorio.

Por supuesto, esa transformación no se consigue de la noche a la mañana y es preciso mantener el timón y seguir desarrollando actuaciones durante años para alcanzar los objetivos fijados.

Para aportar más precisión sobre lo que es una estrategia, listo una serie de ventajas que aporta y, al contrario, cuáles son los problemas de no contar con ella.

 

¿Qué aporta una estrategia?

  • Define el futuro deseado por el territorio, un punto de llegada que el territorio quiere alcanzar
  • Lo hace de forma concreta, apostando por una característica o cualidad propia claramente identificable por todos los actores territoriales
  • Permite avanzar hacia un futuro que sirve de guía para todos
  • Diferencia a nuestro territoriode los demás haciéndolo destacar en aquellos aspectos que hemos escogido y resultando atractivo en esos aspectos concretos. Podemos expresarlo también como la especialización del territorio
  • Permite integrar de forma coherente todas las actuaciones de un territorio, tanto las de la administración como las de los demás actores territoriales. Es decir, todos trabajamos desde nuestro propio ámbito pero dentro de un proyecto común. Todos los esfuerzos “suman”
  • Esto genera sinergias entre las actuaciones de los distintos actores multiplicando los efectosde las actuaciones de cada actor
  • En tiempos de escasez de recursos (y ésta es la situación permanente en ciudades y territorios), el caminar hacia un norte claro es una gran ayuda para seleccionar los proyectos que encajan con el objetivo y descartar los que no. Con ello mejoramos notablemente la eficiencia en el uso de los recursos(siempre escasos) de que disponemos. Es decir, el territorio obtiene el mejor fruto posible de los recursos asignados
  • Un objetivo común aporta la fuerza de proyectar al exterior una imagen clara del territorio

Si, para complementar la exposición, definimos los efectos negativos de no disponer de una estrategia,

 

¿Qué ocurre cuando no tenemos estrategia territorial?

  • No hay un horizonte hacia el que avanzar
  • Cada departamento de la Administración avanza hacia su propio objetivo
  • Lo mismo ocurre con los actores locales más relevantes
  • En consecuencia, los distintos esfuerzos se aplican en direcciones diversas y….
  •  …el resultado es un progreso nulo en cualquier dirección: el territorio es incapaz de avanzar hacia ningún sitio porque los esfuerzos no se suman
  • Además se pierde el potencial de las sinergias entre actores locales
  • Cuando no definimos un objetivo claro sino múltiples objetivos es una garantía para que no se alcance ninguno de ellos. Sencillamente porque se van a dispersar los recursos y cada uno se centrará en el objetivo que más se relacione con su actividad o con sus intereses en vez de reforzar una idea común
  • El territorio aparece, en el exterior, sin personalidad definida, con lo que resulta muy poco atractivo para cualquier tipo de actividad económica.

Con eso concluyo mis aportaciones sobre la necesidad de ciudades y territorios de disponer de una estrategia. En próximos artículos seguiré tratando sobre estrategia territorial abordando temas como los componentes que deben integrar una estrategia, las características que debe reunir y, el tema más importante de todos, cómo definir y conseguir llevar a la realidad nuestra estrategia territorial. ¡Hasta pronto!

Alain Jordà — Experto en desa­rro­llo eco­nó­mico local, orien­tado a ciu­da­des y terri­to­rios de Lati­noa­mé­rica y Europa

http://ciudadinnova.blogspot.com.es/

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