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IVF versus Banco de Desarrollo de Euskadi

La crisis en el País Vasco y en especial en alguno de sus municipios,  comparativamente con otras regiones y ciudades del estado, ha puesto de manifiesto ciertas singularidades de nuestra  estructura empresarial y productiva que ha mitigado parcialmente  el impacto de este fenómeno.

La menor dependencia de sectores especulativos frente a los netamente productivos, la pervivencia de la red de ciencia y tecnología, la estrategia de clusterización regional y local, la focalización de sectores emergentes como las biociencias – energía y fabricación avanzada, la elevada cualificación del capital humano, la progresiva internacionalización de algunas pymes … son, entre otros, una clara evidencia de esos aspectos diferenciales de nuestro modelo económico.

Por otra parte esta particularidad estructural favorece la alineación con los objetivos de la Comisión Europea sobre la Política 20/20 y, más concretamente, los procesos de especialización inteligente (RIS3).

No obstante, este diagnostico superficial no oculta los obstáculos a los que nos enfrentamos como son: la transformación de la investigación aplicada en innovación productiva, la retención del talento joven o su reincorporación tras la estancia en el extranjero, la coordinación de las políticas locales y regionales bajo el nuevo rol que le asigna Bruselas a las ciudades en el impulso al crecimiento y, en especial, la adecuación y especialización financiera a esta realidad del País Vasco.

A la crisis financiera internacional y su falta de liquidez se une, en nuestro caso, la privatización de las cajas de ahorro o el repliegue hacia una conservación de capital derivada de las nuevas exigencias de supervisión, que  todavía  han constreñido más ese acceso al crédito por parte de las empresas, fortaleciendo solvencia o beneficios en detrimento de la liquidez o  sintonía con las necesidades del tejido empresarial vasco. Paralelamente, el capital – riesgo ha presentado una aversión al riesgo, desde algunas sociedades de garantías reciprocas se percibe un descenso de avales técnicos y financieros, los business angels e inversores privados todavía disponen de una baja penetración en el mercado financiero, por el tiempo que requiere la generación de confianza entre las partes y por último, el crowfounding se dirige a microproyectos o iniciativas ciudadanas y sociales.

La cuestión determinante en este análisis responde al papel que debe desempeñar el sector público en el País Vasco. Cualquier mirada internacional descubre experiencias en regiones y hasta en estados de los EEUU que desideologizan estas iniciativas y superan las tensiones entre identidad – nacionalismo y centralismo.

Las nuevas generaciones de bancos de desarrollo públicos, por ejemplo,  maximizan sus ventajas en periodos de recesión económica y se aproximan al concepto de “financiación inteligente” en la que, no solamente, persiguen intervenciones en prestamos o garantías con un retorno también social, sino que pueden integrarse e incrementan el impacto de las políticas de desarrollo económico a nivel multilateral, de un país, región, etc. En ocasiones estas iniciativas se despliegan tratando directamente con el beneficiario (primer piso) o a través de intermediarios financieros privados (segundo piso).

A Euskadi también alcanza  la versión del ICO regionalizado a través de la creación del Instituto Vasco de Finanzas (IVF). Si, inicialmente, las previsiones del Gobierno en el 2008 era dotar de recursos humanos y compatibilizar un sistema híbrido de financiación,  la realidad es que con el cambio de gobierno del 2009 se “hiberna” este proyecto. En la actualidad, en el presente ejercicio,  se intenta relanzar este Instituto mediante el nombramiento de Director, 5 personas en plantilla, aprobación de estatutos y algún programa, como el de pólizas de crédito a la exportación para pymes.

A partir de aquí,  la reflexión en la que podemos ahondar, al margen de desconocer el costo de oportunidad en el tiempo transcurrido sin IVF o  banco de desarrollo, incide en la formulación de una estrategia de país sobre el modelo financiero y la integración de mecanismos tanto verticales como horizontales. Desde los microcréditos, pasando por el apoyo a spin offs y start ups, hasta, tal y como afirma Mariana Mazzarato, proyectos a largo plazo con incertidumbres tecnológicas; desde la financiación a las pymes en circulante e inversiones hasta la  mejora de la competitividad de las empresas en torno a la internacionalización, innovación, etc. En suma,  nos referimos a una entidad que sea el instrumento financiero para las políticas de desarrollo del País Vasco bien sean estas  de carácter regional, de territorio histórico,  o local.

Euken Sesé — Gerente de Fomento de San Sebas­tián, S.A.

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