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Las dos caras de la Smart City

Apenas regreso del SBD Smart Congress que se ha celebrado en Sabadell (Barcelona) y se me ha quedado la repetición insistente de una misma idea por parte de bastantes de los ponentes de este interesante congreso.

Y esa idea es que la Smart City debe desarrollarse de abajo arriba (bottom-up, en inglés). Es decir, debe partir de los ciudadanos, de los emprendedores, de las asociaciones…..

Esta idea choca con lo que vemos habitualmente. En efecto, lo habitual es que sean los ayuntamientos, junto a las grandes empresas proveedoras, los que proponen, diseñan y desarrollan los proyectos.

Así ocurre en los proyectos de gestión del alumbrado, en los de optimización de la gestión de residuos, en los de ahorro del agua de riego o en los de gestión integrada de la ciudad. Es evidente que todos estos son proyectos cuya iniciativa va a venir ya sea del Ayuntamiento o de sus empresas proveedoras de servicios. Pero entonces, ¿qué quiere decirse con la afirmación de que la SC debe construirse de abajo arriba?

La respuesta, creo que os la puedo dar diciendo que la Smart City tiene dos caras. Me explico.

Al hablar de Smart City debemos diferenciar 2 “bloques” de proyectos diferentes:

  1. Por un lado, la Smart City “tradicional”, es decir, la que consiste en aplicar tecnología para mejorar la eficiencia energética, el alumbrado, la gestión de residuos, la movilidad, etc. Claramente, esta parte es promovida por las empresas de servicios y adoptada por las Municipalidades. También se englobará en esta parte la gestión integrada de la ciudad una vez que este concepto vaya haciéndose realidad. Claramente, esta parte se desarrolla de arriba abajo (top-down, en inglés); desde la Municipalidad y las empresas para mejorar los servicios que recibe la ciudadanía.
  2. A la segunda parte, la podríamos llamar la Smart City de las personas. Es la que consiste en mejorar la vida de los ciudadanos con su participación activa. Este es el bloque de proyectos que fructifican únicamente con un enfoque de abajo arriba (bottom-up). Para que aparezcan esos proyectos se requiere del Ayuntamiento que abandone su papel de promotor y que adopte un rol de facilitador, de dinamizador, de catalizador de iniciativas promovidas por los agentes locales que los van a definir y desarrollar. Esos proyectos tendrán una relación mucho más directa con la vida de los ciudadanos, del comercio y de las empresas locales que los del primer bloque. En este bloque es donde se necesita que la Administración ofrezca datos abiertos -open data-, y aquí es donde se puede desarrollar todo el potencial del “big data“. Eso y, ya queda dicho, una nueva actitud municipal que actúe como un agente local más, estimulando iniciativas ciudadanas o empresariales en beneficio de la ciudad, es lo que va a desarrollar esta segunda vertiente de la Smart City cuyos efectos van a percibir mucho más directamente los ciudadanos.

Por supuesto, ambas partes de este esquema de Smart City podrán tener incidencia en el desarrollo económico local. Pero, en cada parte, el desarrollo económico local deberá abordarse de forma distinta. Sobre este tema queda mucho por avanzar y os contaré próximamente algunas ideas.

Apenas regreso del SBD Smart Congress que se ha celebrado en Sabadell (Barcelona) y se me ha quedado la repetición insistente de una misma idea por parte de bastantes de los ponentes de este interesante congreso.

Y esa idea es que la Smart City debe desarrollarse de abajo arriba (bottom-up, en inglés). Es decir, debe partir de los ciudadanos, de los emprendedores, de las asociaciones…..

Esta idea choca con lo que vemos habitualmente. En efecto, lo habitual es que sean los ayuntamientos, junto a las grandes empresas proveedoras, los que proponen, diseñan y desarrollan los proyectos.

Así ocurre en los proyectos de gestión del alumbrado, en los de optimización de la gestión de residuos, en los de ahorro del agua de riego o en los de gestión integrada de la ciudad. Es evidente que todos estos son proyectos cuya iniciativa va a venir ya sea del Ayuntamiento o de sus empresas proveedoras de servicios. Pero entonces, ¿qué quiere decirse con la afirmación de que la SC debe construirse de abajo arriba?

La respuesta, creo que os la puedo dar diciendo que la Smart City tiene dos caras. Me explico.

Al hablar de Smart City debemos diferenciar 2 “bloques” de proyectos diferentes:

  1. Por un lado, la Smart City “tradicional”, es decir, la que consiste en aplicar tecnología para mejorar la eficiencia energética, el alumbrado, la gestión de residuos, la movilidad, etc. Claramente, esta parte es promovida por las empresas de servicios y adoptada por las Municipalidades. También se englobará en esta parte la gestión integrada de la ciudad una vez que este concepto vaya haciéndose realidad. Claramente, esta parte se desarrolla de arriba abajo (top-down, en inglés); desde la Municipalidad y las empresas para mejorar los servicios que recibe la ciudadanía.
  2. A la segunda parte, la podríamos llamar la Smart City de las personas. Es la que consiste en mejorar la vida de los ciudadanos con su participación activa. Este es el bloque de proyectos que fructifican únicamente con un enfoque de abajo arriba (bottom-up). Para que aparezcan esos proyectos se requiere del Ayuntamiento que abandone su papel de promotor y que adopte un rol de facilitador, de dinamizador, de catalizador de iniciativas promovidas por los agentes locales que los van a definir y desarrollar. Esos proyectos tendrán una relación mucho más directa con la vida de los ciudadanos, del comercio y de las empresas locales que los del primer bloque. En este bloque es donde se necesita que la Administración ofrezca datos abiertos -open data-, y aquí es donde se puede desarrollar todo el potencial del “big data“. Eso y, ya queda dicho, una nueva actitud municipal que actúe como un agente local más, estimulando iniciativas ciudadanas o empresariales en beneficio de la ciudad, es lo que va a desarrollar esta segunda vertiente de la Smart City cuyos efectos van a percibir mucho más directamente los ciudadanos.

Por supuesto, ambas partes de este esquema de Smart City podrán tener incidencia en el desarrollo económico local. Pero, en cada parte, el desarrollo económico local deberá abordarse de forma distinta. Sobre este tema queda mucho por avanzar y os contaré próximamente algunas ideas.

Alain Jordà — Experto en desa­rro­llo eco­nó­mico local, orien­tado a ciu­da­des y terri­to­rios de Lati­noa­mé­rica y Europa

www.alainjorda.com / http://ciudadinnova.blogspot.com.es/

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