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Garapenen bloga

Ser un referente

Una de nuestras asignaturas pendientes de las ADL es nuestra relación con el tejido económico. Uno de los valores que nos caracteriza es nuestra cercanía al territorio y nuestra capacidad de relación con el tejido empresarial, pero la verdad es que pienso que no estamos acertando en el modelo de relación que hemos desarrollado.

Durante muchos años hemos estado saliendo a visitar empresas con un propósito: detectar sus necesidades y tratar de poner en marcha programas para solucionarlos. Echando la vista atrás, yo ahora me pregunto: ¿Por qué tanto empeño en saber las necesidades de las empresas una y otra vez? ¿Acaso no son conocidas desde hace décadas por todos y se repiten a lo largo del tiempo? Y lo que es más importante, ¿Para qué queremos saberlas? ¿Para ofrecerles una solución desde nuestra agencia? ¿Una solución basada en la subvención recibida para desarrollar un programa con 8, 10 ó 12 empresas?  ¿Tal vez para llevar a cabo un proyecto piloto que nunca va a ser trasladado a todo el tejido económico?

Esto no es Desarrollo Local. Esto es trabajo de consultoría.

Pero vayamos por partes: En primer lugar tenemos que reconocer que en realidad no llegamos a las empresas. Hablamos y hablamos mucho más de lo que realmente hacemos. Nos hemos acostumbrado a trabajar con un grupo de empresas sensibles a las necesidades de mejora de la gestión y de cambio y nos hemos olvidado del resto que representan el 95% del tejido económico. En ese acercamiento a la empresa, en muchas, en demasiadas ocasiones, creemos detectar necesidades que ni siquiera la propia empresa siente que tiene. Rellenamos interminables cuestionarios que luego se meten en una base de datos que quedará obsoleta en menos de seis meses. El resultado es que nos conformamos con captar un grupo de empresas interesadas, que nos permite montar algunos cursos, encuentros o actividades varias de dinamización. En el mejor de los casos hemos sido los altavoces de una política de subvenciones que, vista con perspectiva histórica, no se puede decir que haya sido un éxito. ¿Alguien se atreve a evaluar la política de subvenciones a las empresas en los últimos 15 años? ¿Cuántas empresas hubiesen iniciado un proceso de mejora de la gestión si no llega a ser porque la actividad estaba subvencionada?

Mi opinión es que en relación a las empresas nos hemos arrogado un papel totalmente paternalista, ya no sólo nosotros desde las ADL, sino desde todas las instituciones, ofreciendo servicios que en realidad muy pocas empresas sentían como necesarios. ¿Acaso íbamos a llenar cualquier curso o foro si no fuese porque era gratuito o casi?

Aquí ha estado nuestro gran error: hemos jugado a consultores que no somos ni debemos ser, ofreciendo servicios semi – gratuitos en franca competencia con las consultoras.

Decía Barandi, un histórico del Desarrollo Local, que la labor de las A.D.L. es “HACER HACER”: Hacer, conseguir, que otros hagan. Esta es la clave. Conseguir que las empresas sientan que tienen que gestionar mejor, que tienen que innovar, que tienen que… Y una vez que lo sienten seguro que estarán dispuestas a buscar soluciones en el mercado (que las hay) y a pagar por implantarlas. Todas esas subvenciones para poner en marcha programas para la mejora de la gestión, para la cooperación, etc. no sirven para nada si ninguna empresa se lo cree y está dispuesta a pagar por ello.

Y en este contexto pienso que nuestro papel como ayuntamientos, como A.D.L., no es el de dar servicios a las empresas, nuestro papel es el de liderar el Desarrollo Económico Local y para eso tenemos que ser un referente para las empresas. Los servicios ya los ofrece el entorno y si no se consumen es porque la mayoría de las veces la empresa no sienta la necesidad.

Pero, ¿qué significa ser un “referente”?

Ser un “referente” significa:

  • Que nos acercamos periódicamente a su empresa para interesarnos por cuál es su situación, cuáles son sus problemas. Los que el empresario dice que tiene, no lo que nosotros creemos que tiene.
  • Que tiene interiorizado que somos su puerta de entrada con los Ayuntamientos, con las Diputaciones, con el Gobierno Vasco. Que somos su guía en el intrincado mapa institucional, un mapa que ni conoce ni tiene tiempo de conocer.
  • Que si siente un problema, podemos ayudarle a buscar la manera de solucionarlo, pero que nosotros NO se lo vamos a solucionar.
  • Que vea y sienta la presencia y el apoyo de su Ayuntamiento con una actitud proactiva y no sólo para imponerle normas y pago de impuestos.
  • Y sobre todo, que cuando tenga un problema que no sabe solucionar, que cuando quiera crecer y no sepa cómo ni cuándo, que cuando quiera innovar o simplemente, que cuando quiera contratar a una persona, lo primero que piense es en llamar a la Agencia de Desarrollo Local de su municipio o comarca.

Esto, pienso yo, es ser un “referente” y estoy convencido de que es la labor fundamental que debemos desarrollar desde una Agencia de Desarrollo Local.

Javier Rodríguez – Director de INGURALDE

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